Elvira cuenta como decidió abrir el Hogar de María

Entrevista realizada para ALETEIA

Lleva funcionando unos meses, en Badalona, España, el Hogar de María, un centro de día para unas 30 madres embarazadas o con bebés. Algunas de ellas en algún momento se plantearon abortar, o incluso estuvieron firmemente decididas a hacerlo… hoy reciben ahí formación y apoyo.

Abrir la casa ha sido para Elvira Casas toda una aventura que empezó en una iglesia del barrio del Raval de Barcelona, donde ayudaba a familias necesitadas como voluntaria.

“Un día apareció allí una madre pidiéndome dinero para pagar el aborto al que iba a someterse esa misma tarde –relata-. Tras el impacto inicial, puse esa situación en manos del Espíritu Santo, trabajamos con ella y su hija nació y fue bautizada. Yo soy su madrina”.

“Pero eso no fue todo –recuerda–. Me di cuenta de que ese voluntariado que había estado haciendo era como unas prácticas para algo más. Quería llegar a la raíz”.

Elvira buscó una asociación dedicada a ayudar a mujeres embarazadas en riesgo y se encontró con un gran equipo humano con el que empezó a trabajar.

“Todas las personas que venían tenían muchos problemas distintos, pero algo en común: la falta de amor, de familia, de hogar”, explica. “Lográbamos que siguieran adelante con su embarazo, pero seguían sufriendo su problema, y con un bebé. Sentíamos que había que hacer algo más”.

Entonces Elvira conoció dos casas para embarazadas y familias necesitadas cercanas a Barcelona: Casa Carmen y Casa Guadalupe.

“Visité Casa Guadalupe en la ciudad de Sabadell, iniciada hace tres años por unas personas que querían hacer “algo” tras visitar Medjugorje”, cuenta a Aleteia.

Lo primero que vi al entrar fue una imagen de María con la inscripción “La Virgen te ha traído aquí”. Y pensé: “Esto es lo que me pide la Virgen, esto es lo que tengo que hacer en Barcelona”. Se trataba de ofrecer hogar, calidez, sensación de familia.

Casa Guadalupe ayudó a Elvira en su proyecto. “No me tenía que inventar nada –prosigue–. Me aconsejaron que buscara un sacerdote para ayudar espiritualmente a las mamás, y después una casa”.

En el proceso hubo también momentos de duda: aquel contacto no resultó como ella esperaba y se desanimó. “Pensé que quizás lo que yo creía una llamada había sido fruto de mi imaginación y realmente no tenía que montar la casa…”.

Pero entonces una coincidencia renovó su esperanza: “Me vino a buscar un sacerdote con un donativo importante y el contacto de una persona que podía ayudarme, y mi madre nos ofreció un piso suyo para montar la casa”.

En noviembre de 2014 se creó una asociación y la casa empezó a funcionar en abril de 2015.

La oración siempre ha sido el primer paso del camino. “Una del equipo sugirió hacer una novena a la Virgen el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada para pedirle que llegaran tres madres. El día 31 de ese mes, entraba por la puerta la tercera joven”, explica Casas.

Para darse a conocer, las voluntarias han ido a los centros de salud a hablar con los ginecólogos y personal sanitario, les han dejado sus folletos y les han invitado a dárselo a chicas con problemas. Algunos han aceptado.

“Nuestra intención es que las jóvenes no sólo tengan el camino al aborto, sino que se les ofrezca otra opción, nosotros les ofrecemos cubrir las necesidades que les hacen pensar en abortar”, explica.

También han ido a farmacias pidiendo que ofrezcan el folleto al vender un test de embarazo, y por supuesto a las parroquias a informar, y a algunos medios de comunicación. También tienen su página web y un perfil en Facebook.

¿Qué se hace en Hogar de María?

Hogar de María ofrece a las madres técnicas de estudio, clases de lenguas, instrucciones para hacer el currículum y para gestionar un hogar, talleres prácticos de manualidades y peluquería, un grupo de apoyo con una psicóloga, charlas catequéticas con un sacerdote, lotes de comida y productos de higiene, y formación afectivo-sexual.

También un seguimiento fuera de la casa, a través de lo que llaman “ángeles”, voluntarias que se adjudican a cada madre para acompañarla al ginecólogo, conversar en un café,…

Los voluntarios huyen de cualquier tipo de cotilleo y se expresan con cariño y alegría. También están en contacto con profesionales y amigos, como trabajadores sociales y grupos de oración que los apoyan.

También perciben claramente una ayuda especial: “Cuando abrimos la casa, tenía que contratar a una persona pero yo no sabía nada de papeleo; el mismo primer día apareció una voluntaria que alguien había enviado, le pregunté “¿y tú qué sabes hacer?” y me respondió: “Yo lo que estoy haciendo son nóminas”. Fue como venida del cielo…”, afirma Casas.

Como indica el nombre de la casa, la Virgen María es muy importante y está muy presente: un día llegó a la casa una pareja de refugiados sirios musulmanes con dos niñas.

“El marido, confundido sobre nuestra identidad, me pidió que le pusiéramos a su mujer un DIU –relata Casas-. Cuando estaban haciendo la entrevista, su hija vio una imagen de la Virgen que había sobre la mesa del despacho y dijo:“María, como yo”. Le dijimos: “sí, este es el Hogar de María”, y la niña dijo: “¡Mi casa!” Son como pequeños regalos, pequeños besos”.

En la puerta del Hogar de María, hay una placa que dice: “Déjate querer por ella”. Una señora la estaba mirando un día y los voluntarios le invitaron a entrar y le enseñaron la casa.

“Cuando vio el oratorio que tenemos en la casa, se emocionó casi hasta las lágrimas –recuerda Casas-. La invitamos a venir cuando quisiera y a unirse al rosario que cada tarde se reza. Se fue contenta”.

Allí en el oratorio, las madres rezan el Ángelus algunos días y escriben sus peticiones en una hoja que después depositan bajo la imagen de la Virgen o de san José, patrón de la casa.

Ahora están preparando una peregrinación a la catedral de Barcelona por el Jubileo de la Misericordia. Y también los bautizos de tres bebés y una mamá.

Casas asegura que “lo que más nos ayuda es la oración, la fe” y cuando surge un problema “rezamos y es impresionante que recibimos lo que necesitamos”.

Con la paz que le da la seguridad de que “es una cosa de la Virgen”, Casas preside la asociación y, concluye, “siempre he pensado que vamos a abrir más casas, porque hay mucha necesidad de mamás”.

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